Mujeres caminando: lo que dejamos afuera

Por Ximena Ocampo

(Proyecto en proceso)

 

Hace unos días anunciaron en mi ciudad una serie de medidas para contener la propagación del coronavirus, entre las que se encuentra la restricción de la movilidad. No es que antes de este anuncio haya estado saliendo todos los días a caminar, pero el solo hecho de sentirme restringida (en términos legales y, sobre todo, físicos) me provocó mucha ansiedad.

Entonces, mientras se resuelve si las medidas son o no inconstitucionales, o si me animo a salir y quedar en manos de la interpretación de un policía, pensé en refugiarme en otras mujeres, quienes con más libertad están saliendo a tomar aire y sol, a estirar las piernas y admirar la ciudad en estas extrañas condiciones. Me he puesto en contacto con más de 70 amigas de diferentes ciudades del mundo invitándolas a generar colectivamente una especie de colección de diarios o, por lo menos, un medio para comunicarnos en medio de la pandemia.

Los primeros resultados se pueden consultar aquí, además se pueden leer más abajo algunos testimonios, a través de los cuales me ha sido posible saber más a detalle lo que diferentes mujeres están viendo y viviendo en su ciudad:

 

 

“Solo salgo alrededor de mi manzana a comprar alguna que otra cosa, nunca he ido más allá de 200-300 metros de distancia. No salgo todos los días, solo eventualmente cuando tengo que comprar algo. Tuve que ir a un laboratorio, ya que tuve dengue, pero eso también fue a 300 metros de mi hogar. Antes salía sin celular para que fuera una cosa menos que desinfectar al llegar. Ahora mi ciudad ya lleva casi dos semanas sin ningún caso, así que estoy saliendo nuevamente con el celular. De lo más interesante que he visto son algunas transformaciones de comercios, separaciones físicas para atender, la gente comprando desde la acera, pocos autos y hasta cartoneros con barbijo.”

Gisel, Rosario (5 de mayo)

 

“Yo salgo diario a pasear a Flora, pero es un paseo corto. Ayer salí a la producción de chai, en el carro. Y el domingo me multaron por salir en día de pico-y-género de hombres. Yo argumenté que estaba haciendo mi trabajo comprando suministros de producción, pero igual me multaron. Aquí la ciudad está totalmente militarizada.”

Natalia, Bogotá (5 de mayo)

 

“Aquí también hay restricción de movilidad. Pero como en el país no hay gasolina, es comprensible que la gente camine.”

Diana, Caracas (5 de mayo)

 

“Para ser honesta, sola no he salido. Justo antes de que esto empezara intentaron asaltarme como a cien metros de mi casa haciendo precisamente eso: caminar y tomar fotos. Entonces no me he vuelto a sentir cómoda para caminar por acá. Pero sí he salido a lugares más rurales con mi novio, a hacer exactamente lo mismo.”

Tatiana, San José (6 de mayo)

 

“Aquí llevamos dos meses de cuarentena estricta, dos meses sin que mis hijos salgan a la calle. El gobierno anunciará este domingo si seguimos así o no. ¡Qué drama!”

Karina, Lima (6 de mayo)

 

“I’m also on lockdown, although a lighter version because we can still go out for walks. From this Monday they will be giving the streets to pedestrians and cyclists, and car traffic has to give priority to the others. They might keep this after the crisis, so hopefully that works out.”

Line, Brussels (7 de mayo)

 

“Afortunadamente aquí nos animan a salir a caminar y ejercitarnos al aire libre (con las precauciones necesarias), tratando de procurar la salud mental.”

Nicole, Wisconsin (7 de mayo)

 

“Pues el encierro la verdad me estuvo tratando muy bien, hasta cierto punto. De alguna manera mi cuerpo y mente necesitaban parar y descansar. Peeeeeeero después llegó la ansiedad. Ahora estoy saliendo poco y cuando lo hago, mis recorridos son cortos.”

Liz, Bucaramanga (7 de mayo)

 

“Disfruto mucho del movimiento, bailo regularmente y en la vida diaria me muevo en bici. A pesar de que en las mañanas hago ejercicio, empecé a sentirme como piedra, pesada, como si mis piernas no pudieran estirarse más allá del espacio en el que me ha tocado desplazarme estos días, como si se engarrotaran. No se me ocurrió que podía salir a caminar hasta que Xime me lo propuso. Imagino que mis extremidades pueden elongarse por varios metros, liberándose más allá de lo normal, mientras que puedo observar detenidamente todo lo que está pasando a mi alrededor, en este pequeño pueblo medio vacío.”

Nidya, Ixmiquilpan (8 de mayo)

 

“Since the lockdown started I really thought of visiting the city, but i kinda feared the odds and decided not to. In a few days they will start total lockdown here in Kuwait allowing only two hours of exercise in the neighbourhood. And they only allow walking, no other means of transport.”

Deema, Kuwait (8 de mayo)

 

“Aquí solo podemos salir un día a la semana y mi día es el miércoles. Yo llevaba 50 días sin salir y hasta esta semana fui a hacer compras para un regalo; fue raro (jejeje).”

Ana, Bucaramanga (8 de mayo)

 

“Aunque en España podemos empezar a salir, tenemos restricciones muy fuertes aún, especialmente en Madrid. Los niños pueden salir una vez al día, en un radio de un kilómetro desde casa, y acompañados únicamente por un adulto que conviva con ellos; además, debe usar mascarilla. La franja horaria para salir es de 12 a 19. Los adultos podemos salir a pasear o hacer deporte, de manera individual, a 1 km de casa en el primer caso o sin salir del municipio en el segundo. Nuestra franja horaria es de 6 a 10 y de 20 a 23. Con la niña, en realidad yo sólo tengo opción de salir a pasear por las mañanas antes de que se despierte…”

Marta, Madrid (11 de mayo)

 

 

“Acá el lockdown no es muy estricto, es como una orden de quedarse en casa y la forma en que se ha ejecutado es que todas las empresas que puedan enviar a sus trabajadores a la casa lo han hecho. Todos los restaurantes están cerrados, todos los bares están cerrados, pero se pueden hacer compras a domicilio; los supermercados y droguerías están abiertas. Al principio nadie usaba tapabocas, pero con el tiempo más gente los usa y desde hace un par de semanas nos lo exigen para entrar a cualquier supermercado. Es posible salir a caminar y correr y montar en bicicleta cuando se nos viene en gana, en realidad; idealmente solo con personas de nuestra vivienda, pero si una sale con otras personas, lo que tenemos que hacer es mantener una distancia de seis pies. Desde mi perspectiva es bastante relajado: no es como que no podemos salir por nada del mundo, puedo salir cuando quiera y pedir comida en el restaurante que me gusta. Hay un café al que me gusta ir cuando el clima está bonito que vende sus productos para llevar. Pusieron una separación de acrílico que protege al trabajador y al cliente para poder pedir desde afuera sin tener que entrar al local. Mi actividad siempre ha sido la bici, pero antes la usaba para ir y volver del trabajo principalmente, pero ahora es mi forma de desconectarme de la casa. Al menos una vez por semana monto en bici.”

Mariana, Washington D.C. (14 de mayo)

 

“Soy más bicicletera que peatona, pero esta cuarentena me tiene con la bici guardada y caminando cuando tengo que salir. Y, como puedo teletrabajar, solo salgo a mercar o a pagar algún servicio y eso lo hago en el barrio. Ha sido positivo eso porque, aunque llevo algo más de un año viviendo por aquí, desconocía la cantidad de mercado y alimentos sin empaques que podía conseguir a tan solo 3 cuadras de mi casa. Así que camino muy poco, paso mucho tiempo en casa e ir al mercado me toma no más de diez minutos caminando.”

Andrea María, Bogotá (14 de mayo)

 

“En El Salvador, cada cierto tiempo las medidas de confinamiento se agudizan y el hambre de mucha gente hace que salgan a las calles. Entonces, el Presidente agudiza nuevamente las normas. Solo podemos salir de casa para comprar alimentos o medicina ciertos días, según nuestra terminación de DNI.”

Stephanie, San Salvador (14 de mayo)

 

“Desde hace diez días los niños pueden salir una hora a caminar. Los adultos lo pueden hacer desde hace tres y han puesto horarios para los distintos grupos de edad. Yo salgo con los niños una hora porque me parece poco correcto salir después yo sola… Aquí abrieron todas estas medidas de la desescalada y el primer día, la calle parecía no haber cambiado a excepción de la mayoría con el uso de mascarillas. Hablo con amigas de distintas ciudades coincidiendo en que, a veces, da miedo esta nueva normalidad que mucha gente desea que sea la de antes sin tener en cuenta los protocolos instaurados. Salir con los niños sin transmitirles miedo y estrés hacia la calle y hacia las personas con las que nos cruzamos, nos parece súper importante en casa. Y también es todo un ejercicio de paciencia y educación positiva, que muchas veces resulta agotador.”

María, Jaén (15 de mayo)

 

 

“Acá llevamos 2 meses encerrados, sin escuelas ni guarderías, sin ver a la familia, trabajando desde casa y tratando de no volverse locos. Pero cuesta. Somos muy afortunados de estar sanos y tener trabajo, pero a veces esa perspectiva se pierde y todo se hace demasiado difícil. Todos disfrutamos los pocos paseos que hacemos juntos, sobre todo las niñas. Me sorprende la tolerancia que ellas han tenido con esta situación y la capacidad que tienen de entregarse a disfrutar el placer de caminar un rato.”

Magda, Santiago (15 de mayo)

 

“Aquí recién estamos empezando a salir luego de un confinamiento súper drástico. Solo podíamos salir a comprar. Estuve más de 40 días así; es una angustia, pero por otro lado, como ya uno sabe que es mejor y que estaba muriendo tanta gente aquí, pues no se me hizo tan duro que se limitara tanto el derecho a poder salir a dar la vuelta que fuese. Desde el sábado pasado sí que ya podemos salir a hacer deporte o pasear, se supone que es una hora entre las 6 y las 10 de la mañana y luego por la tarde entre 8 y 11. Yo suelo salir a correr por las mañanas y paseo por la playa. Ha sido como una resurrección, la verdad es que uno resiente mucho sin salir. Incluso aquí no dejaban salir a los niños, los pobres estuvieron mes y medio encerrados.”

Soledad, Premiá de Mar (16 de mayo)

 

“Tenemos un parque realmente encantador cerca de nosotros (Clissold Park), pero visitarlo en este momento es bastante estresante. Hay grandes letreros en todas partes recordándote lo que puedes y no puedes hacer. No tomé ninguna foto en la entrada porque estaba ocupada, pero probablemente había cinco grandes letreros y otros pequeños mencionando los 2 metros de distancia que debes mantener, así como marcadores de distancia rociados en el suelo. Te hace sentir tensa cuando entras, y esa tensión se mantiene porque el parque está muy lleno y tienes que concentrarte realmente en tratar de mantenerte a 2 metros de distancia de las personas. Cuando hacemos esta caminata en tiempos normales, siempre decimos que vamos a ver a nuestros amigos: Wallace y Gromit (las cabras) y Romeo y Guiletta (la heladería). Por el momento, no podemos acercarnos a las cabras porque no podemos acercarnos a otras personas. Llegamos a R&G, ¡pero la cola es muy larga! A diferencia de lo estresante del parque, tenemos la suerte de tener calles realmente bonitas cerca de nosotros. La mayoría de ellas tienen “filtros modales”, así que no hay mucho tráfico vehicular. Normalmente se puede caminar sobre la calle si es necesita (o simplemente si se quiere). Hay una gran variedad de árboles que son bien atendidos por el gobierno local. Nos hemos concentrado bastante en los árboles de nuestra calle durante el encierro -hay un hombre que vive cerca de nosotras que es un experto en ellos, así que hemos comprado su libro y asistido a un par de seminarios web para ser capaces de identificar más árboles en nuestro camino. También ha aumentado la sensación de comunidad en la calle: carteles que agradecen a las personas por sus buenas acciones y pósters para nuestro grupo de ayuda mutua, muy diferente del desorden y las advertencias del parque.”

Lorna, Londres (30 de mayo)

 

“El paseo que hago con más frecuencia es al Yoyogi Park, el parque más cercano a casa; es hermoso y está dividido en dos: un parque con secciones para pájaros, flores, bancas, áreas para picnic con sillas y mesas, y áreas libres donde la gente se pone a leer, tocar algún instrumento, tomar el sol, hacer yoga, etc. La otra sección es un santuario Shinto, con unos árboles y altares preciosos. En este parque tan bonito y grande conviven montones de perros, ciudadanos, cientos de cuervos gigantescos y hasta hay una esquinita donde algunas personas sin casa han instalado sus chozas/casas con plásticos y cartones… Me encanta este espacio público porque puedes experimentar muchos colores, olores y sonidos y también ser testigo de la vida cotidiana de la gente, tanto local, como extranjera. Es, en definitiva, un punto de encuentro social y de actividades recreativas, donde puedo respirar profundamente y sentir que estoy rodeada de naturaleza, sabiendo que estoy en el centro de Tokio. Este recorrido lo hicimos en la mañana (8:00 am) desde nuestro depa al parque y de regreso. Estaba nubladito y casi no había gente en la calle (el estado de emergencia sigue vigente en la ciudad).”

Marcela, Tokio (19 de mayo)

 


 

 

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