Mujeres caminando: lo que dejamos afuera

Por Ximena Ocampo

(Proyecto en proceso)

 

Hace unos días anunciaron en mi ciudad una serie de medidas para contener la propagación del coronavirus, entre las que se encuentra la restricción de la movilidad. No es que antes de este anuncio haya estado saliendo todos los días a caminar, pero el solo hecho de sentirme restringida (en términos legales y, sobre todo, físicos) me provocó mucha ansiedad.

Entonces, mientras se resuelve si las medidas son o no inconstitucionales, o si me animo a salir y quedar en manos de la interpretación de un policía, pensé en refugiarme en otras mujeres, quienes con más libertad están saliendo a tomar aire y sol, a estirar las piernas y admirar la ciudad en estas extrañas condiciones. Me he puesto en contacto con más de 70 amigas de diferentes ciudades del mundo invitándolas a generar colectivamente una especie de colección de diarios o, por lo menos, un medio para comunicarnos en medio de la pandemia.

Los primeros resultados se pueden consultar aquí, además se pueden leer más abajo algunos testimonios, a través de los cuales me ha sido posible saber más a detalle lo que diferentes mujeres están viendo y viviendo en su ciudad:

 

“Aunque en España podemos empezar a salir, tenemos restricciones muy fuertes aún, especialmente en Madrid. Los niños pueden salir una vez al día, en un radio de un kilómetro desde casa, y acompañados únicamente por un adulto que conviva con ellos; además, debe usar mascarilla. La franja horaria para salir es de 12 a 19. Los adultos podemos salir a pasear o hacer deporte, de manera individual, a 1 km de casa en el primer caso o sin salir del municipio en el segundo. Nuestra franja horaria es de 6 a 10 y de 20 a 23. Con la niña, en realidad yo sólo tengo opción de salir a pasear por las mañanas antes de que se despierte…”

Marta, Madrid

 

“Soy más bicicletera que peatona, pero esta cuarentena me tiene con la bici guardada y caminando cuando tengo que salir. Y, como puedo teletrabajar, solo salgo a mercar o a pagar algún servicio y eso lo hago en el barrio. Ha sido positivo eso porque, aunque llevo algo más de un año viviendo por aquí, desconocía la cantidad de mercado y alimentos sin empaques que podía conseguir a tan solo 3 cuadras de mi casa. Así que camino muy poco, paso mucho tiempo en casa e ir al mercado me toma no más de diez minutos caminando.”

Andrea María, Bogotá

 

“Para ser honesta, sola no he salido. Justo antes de que esto empezara intentaron asaltarme como a cien metros de mi casa haciendo precisamente eso: caminar y tomar fotos. Entonces no me he vuelto a sentir cómoda para caminar por acá. Pero sí he salido a lugares más rurales con mi novio, a hacer exactamente lo mismo.”

Tatiana, San José

 

“Solo salgo alrededor de mi manzana a comprar alguna que otra cosa, nunca he ido más allá de 200-300 metros de distancia. No salgo todos los días, solo eventualmente cuando tengo que comprar algo. Tuve que ir a un laboratorio, ya que tuve dengue, pero eso también fue a 300 metros de mi hogar. Antes salía sin celular para que fuera una cosa menos que desinfectar al llegar. Ahora mi ciudad ya lleva casi dos semanas sin ningún caso, así que estoy saliendo nuevamente con el celular. De lo más interesante que he visto son algunas transformaciones de comercios, separaciones físicas para atender, la gente comprando desde la acera, pocos autos y hasta cartoneros con barbijo.”

Gisel, Rosario

 

“Yo salgo diario a pasear a Flora, pero es un paseo corto. Ayer salí a la producción de chai, en el carro. Y el domingo me multaron por salir en día de pico-y-género de hombres. Yo argumenté que estaba haciendo mi trabajo comprando suministros de producción, pero igual me multaron. Aquí la ciudad está totalmente militarizada.”

Natalia, Bogotá

 

“Aquí también hay restricción de movilidad. Pero como en el país no hay gasolina, es comprensible que la gente camine.”

Diana, Caracas

 

“En El Salvador, cada cierto tiempo las medidas de confinamiento se agudizan y el hambre de mucha gente hace que salgan a las calles. Entonces, el Presidente agudiza nuevamente las normas. Solo podemos salir de casa para comprar alimentos o medicina ciertos días, según nuestra terminación de DNI.”

Stephanie, San Salvador

 

“Disfruto mucho del movimiento, bailo regularmente y en la vida diaria me muevo en bici. A pesar de que en las mañanas hago ejercicio, empecé a sentirme como piedra, pesada, como si mis piernas no pudieran estirarse más allá del espacio en el que me ha tocado desplazarme estos días, como si se engarrotaran. No se me ocurrió que podía salir a caminar hasta que Xime me lo propuso. Imagino que mis extremidades pueden elongarse por varios metros, liberándose más allá de lo normal, mientras que puedo observar detenidamente todo lo que está pasando a mi alrededor, en este pequeño pueblo medio vacío.”

Nidya, Ixmiquilpan

 

“Aquí llevamos dos meses de cuarentena estricta, dos meses sin que mis hijos salgan a la calle. El gobierno anunciará este domingo si seguimos así o no. ¡Qué drama!”

Karina, Lima

 

“Desde hace diez días los niños pueden salir una hora a caminar. Los adultos lo pueden hacer desde hace tres y han puesto horarios para los distintos grupos de edad. Yo salgo con los niños una hora porque me parece poco correcto salir después yo sola… Aquí abrieron todas estas medidas de la desescalada y el primer día, la calle parecía no haber cambiado a excepción de la mayoría con el uso de mascarillas. Hablo con amigas de distintas ciudades coincidiendo en que, a veces, da miedo esta nueva normalidad que mucha gente desea que sea la de antes sin tener en cuenta los protocolos instaurados. Salir con los niños sin transmitirles miedo y estrés hacia la calle y hacia las personas con las que nos cruzamos, nos parece súper importante en casa. Y también es todo un ejercicio de paciencia y educación positiva, que muchas veces resulta agotador.”

María, Jaén

 

“Acá el lockdown no es muy estricto, es como una orden de quedarse en casa y la forma en que se ha ejecutado es que todas las empresas que puedan enviar a sus trabajadores a la casa lo han hecho. Todos los restaurantes están cerrados, todos los bares están cerrados, pero se pueden hacer compras a domicilio; los supermercados y droguerías están abiertas. Al principio nadie usaba tapabocas, pero con el tiempo más gente los usa y desde hace un par de semanas nos lo exigen para entrar a cualquier supermercado. Es posible salir a caminar y correr y montar en bicicleta cuando se nos viene en gana, en realidad; idealmente solo con personas de nuestra vivienda, pero si una sale con otras personas, lo que tenemos que hacer es mantener una distancia de seis pies. Desde mi perspectiva es bastante relajado: no es como que no podemos salir por nada del mundo, puedo salir cuando quiera y pedir comida en el restaurante que me gusta. Hay un café al que me gusta ir cuando el clima está bonito que vende sus productos para llevar. Pusieron una separación de acrílico que protege al trabajador y al cliente para poder pedir desde afuera sin tener que entrar al local. Mi actividad siempre ha sido la bici, pero antes la usaba para ir y volver del trabajo principalmente, pero ahora es mi forma de desconectarme de la casa. Al menos una vez por semana monto en bici.”

Mariana, Washington D.C.

 

“Aquí solo podemos salir un día a la semana y mi día es el miércoles. Yo llevaba 50 días sin salir y hasta esta semana fui a hacer compras para un regalo; fue raro (jejeje).”

Ana, Bucaramanga

 

“Acá llevamos 2 meses encerrados, sin escuelas ni guarderías, sin ver a la familia, trabajando desde casa y tratando de no volverse locos. Pero cuesta. Somos muy afortunados de estar sanos y tener trabajo, pero a veces esa perspectiva se pierde y todo se hace demasiado difícil. Todos disfrutamos los pocos paseos que hacemos juntos, sobre todo las niñas. Me sorprende la tolerancia que ellas han tenido con esta situación y la capacidad que tienen de entregarse a disfrutar el placer de caminar un rato.”

Magda, Santiago

 

“I’m also on lockdown, although a lighter version because we can still go out for walks. From this Monday they will be giving the streets to pedestrians and cyclists, and car traffic has to give priority to the others. They might keep this after the crisis, so hopefully that works out.”

Line, Brussels

 

“Afortunadamente aquí nos animan a salir a caminar y ejercitarnos al aire libre (con las precauciones necesarias), tratando de procurar la salud mental.”

Nicole, Wisconsin

 

“Pues el encierro la verdad me estuvo tratando muy bien, hasta cierto punto. De alguna manera mi cuerpo y mente necesitaban parar y descansar. Peeeeeeero después llegó la ansiedad. Ahora estoy saliendo poco y cuando lo hago, mis recorridos son cortos.”

Liz, Bucaramanga

 

“Since the lockdown started I really thought of visiting the city, but i kinda feared the odds and decided not to. In a few days they will start total lockdown here in Kuwait allowing only two hours of exercise in the neighbourhood. And they only allow walking, no other means of transport.”

Deema, Kuwait

 

“Aquí recién estamos empezando a salir luego de un confinamiento súper drástico. Solo podíamos salir a comprar. Estuve más de 40 días así; es una angustia, pero por otro lado, como ya uno sabe que es mejor y que estaba muriendo tanta gente aquí, pues no se me hizo tan duro que se limitara tanto el derecho a poder salir a dar la vuelta que fuese. Desde el sábado pasado sí que ya podemos salir a hacer deporte o pasear, se supone que es una hora entre las 6 y las 10 de la mañana y luego por la tarde entre 8 y 11. Yo suelo salir a correr por las mañanas y paseo por la playa. Ha sido como una resurrección, la verdad es que uno resiente mucho sin salir. Incluso aquí no dejaban salir a los niños, los pobres estuvieron mes y medio encerrados.”

Soledad, Premiá de Mar

 


 

 

Si quieres participar o saber más sobre el proyecto, escríbeme a ximena@derivelab.org.